Para Jaime Bassa, la inquietud que originó el estallido social no se ha disipado: dejó de manifestarse en las calles, pero permanece en hogares que no alcanzan a llegar a fin de mes. A cuatro días del séptimo aniversario del 18-O, el diputado del Frente Amplio defendió la continuidad de esas demandas y, al referirse a la violencia, afirmó que su función es representar a la ciudadanía.
El exvicepresidente de la Convención Constitucional sostuvo que los problemas que llevaron a miles a movilizarse en 2019 aún no se han solucionado: “Las condiciones materiales de vida de la población siguen estando básicamente igual o peor”, manifestó en Emol.
Su planteamiento se centra en las dificultades cotidianas: las deudas, las pensiones insuficientes y las familias que se ven obligadas a optar entre pagar cuentas o cubrir otras necesidades.
“El estallido, claro, ya no está probablemente en la calle, pero sigue vivo en cada hogar”, dijo.
Por ese motivo, para Bassa que las manifestaciones masivas hayan cesado no implica que el descontento haya desaparecido. “Las condiciones sociales que hicieron factible, que movilizaron a la ciudadanía, esas condiciones siguen estando ahí”, observó.
Jaime Bassa a siete años del estallido
El diputado también se refirió este miércoles a uno de los temas que reaparecen cada aniversario del 18-O: la violencia que acompañó las protestas. Para Bassa, su rol como legislador no consiste en repartir condenas ni perdones.
“Yo no estoy aquí para repartir indulgencias, para condenar, para perdonar. Yo estoy aquí para representar”, afirmó. Luego añadió: “Yo no soy un cura para andar repartiendo ni condenas ni indulgencias”.
“Entiendo perfectamente bien de dónde viene la rabia que se está acumulando hace muchos años en la sociedad”, añadió.
Desde su perspectiva, concentrarse únicamente en la violencia en las calles deja de lado las penurias que afronta gran parte de la población: “Mientras no entendamos de dónde viene la violencia física que a algunos intelectuales tanto le molesta ver en la calle, nunca vamos a terminar con la violencia estructural a la cual se somete la enorme mayoría de la población”, señaló.
Bassa cuestiona a Bellolio
El legislador también criticó al alcalde de Providencia, Jaime Bellolio, a quien acusó de no comprender las apreturas económicas de muchas familias. Este cruce tiene un antecedente: en septiembre, Bellolio le reprochó a Bassa la insistencia en llamar “Plaza Dignidad” a Plaza Baquedano, acusándolo de despreciar las instituciones y de coquetear con la violencia, y lo instó a dejar atrás la “nostalgia octubrista”.
Frente a eso, Jaime Bassa fue rotundo:
“No espero nada de él y así todo me decepciona. Es la típica clase política acomodada de niñitos que estudiaron en el Barrio Alto, que nunca han entendido lo difícil que es llegar a fin de mes, que nunca han vivido precariedades materiales y que andan apuntando con el dedo a quienes sí empatizamos con el dolor de la ciudadanía”.
En esa misma línea rechazó que sus palabras respondan a una añoranza del estallido. Explicó que su inquietud está en la situación actual: “Esto no es nostalgia. Esto no es la incapacidad de superar una derrota. Esto es presente. La ciudadanía hoy día lo está pasando mal”, afirmó.
Para terminar, hizo un llamado a la ciudadanía a organizarse y participar, vinculando esa invitación con sus críticas al gobierno de José Antonio Kast. “La ciudadanía tiene que empezar también a hacerse presente, a organizarse, a generar espacios de discusión. Esa articulación social, esa construcción de poder social, a mí me parece que es fundamental para resistir efectivamente a un gobierno que está haciendo las cosas muy mal”, concluyó.




