Este viernes Albania atraviesa la cuarta jornada consecutiva de protestas estudiantiles contra el Gobierno socialista, al que responsabilizan de corrupción y del encarecimiento de la vida, con nuevos episodios de violencia, mientras que el Ejecutivo ha subrayado que no renunciará y la oposición conservadora ha reclamado una mayor movilización.
Por la mañana hubo incluso un acuerdo entre manifestantes y Policía para permitir una marcha pacífica por la tarde hasta el Ministerio de Educación, y más tarde frente a la sede del Gobierno.
No obstante, se volvieron a registrar lanzamientos de piedras por parte de grupos estudiantiles y la respuesta de los antidisturbios con gases lacrimógenos y chorros de agua a presión.
El Ministerio del Interior ha comunicado que 156 personas -entre ellas cuatro menores- han resultado heridas en las protestas desde su inicio el pasado martes, de las que 97 son agentes de policía, 45 manifestantes y 14 transeúntes.
Un total de 127 personas han sido arrestadas en Tirana y otras 244 están siendo investigadas por violencia contra la Policía, así como por daños a instituciones estatales y la destrucción de bienes públicos y privados, incluidos cajeros automáticos, cámaras, vehículos y elementos del mobiliario urbano.
Entre los detenidos figuran 16 menores de entre 15 y 17 años.
Los enfrentamientos más intensos se produjeron al caer la tarde frente a la oficina del primer ministro, Edi Rama, que ya ayer fue epicentro de choques.
Un amplio despliegue policial dispersó a los manifestantes que intentaron acercarse al cordón que protegía el edificio, y los estudiantes respondieron arrojando piedras y lanzando insultos contra los agentes.
El bulevar de los Héroes Nacionales, donde se sitúa la sede gubernamental, volvió a aparecer cubierto de los adoquines que emplean los manifestantes como proyectiles y de fragmentos de los escaparates rotos durante la manifestación.
Sin embargo, por la noche la cantidad de estudiantes enfrentándose a la Policía era notablemente inferior a la observada por EFE 24 horas antes.
Como ha ocurrido en días previos, las fuerzas de seguridad evitaron cargas directas y optaron por el uso de cañones de agua y gases lacrimógenos para controlar a los manifestantes, muchos de ellos menores.
Sobre las 20:30 horas (19:30 GMT; 15:30 en Chile) varios cientos de manifestantes se mantenían concentrados en una tensa calma frente a dos camiones policiales con cañones de agua y un amplio dispositivo de antidisturbios.
La movilización principal de la mañana en Tirana transcurrió con mucha menos tensión.
Tras caminar por las avenidas que rodean el centro de la ciudad, entre saludos y el claxon de apoyo de numerosos conductores y peatones, los manifestantes regresaron al Ministerio de Educación, que ha sufrido daños en las jornadas anteriores.
Chaos in Europe: Albania, Tirana – Ministry of Economy devastated. This Europe has no future.
#europe #albania https://t.co/WCEHtm68Zg— Hindu Durgesh (@durgeshtmbu) October 16, 2026
El primer ministro reiteró hoy que no piensa dimitir y pidió calma a la población, asegurando que el país superará la crisis y saldrá reforzado.
Rama, en el poder desde 2013 y que en mayo del año pasado revalidó su mandato al obtener mayoría absoluta en las elecciones parlamentarias, ya acusó ayer a la oposición de orquestar las protestas. Desde su Partido Socialista afirman que la intención sería frenar el avance del proceso de adhesión a la Unión Europea (UE).
El líder de la oposición conservadora, Sali Berisha, instó hoy a sus partidarios a solidarizarse mañana con los estudiantes.
“La llamada de la Historia convoca a todos los albaneses a Tirana mañana”, afirmó Berisha, de 82 años, que fue presidente entre 1992 y 1997 y primer ministro entre 2005 y 2013, y que está siendo investigado por presunta corrupción.
Las protestas se han empezado a extender desde la víspera hacia otras localidades del país, que continúa siendo uno de los más pobres y con mayores índices de corrupción en Europa.
Se han registrado concentraciones y marchas en lugares como Lezhe, Shkoder, Elbasan, Kurbin, Rreshen y Fushe-Arrez.
Esta protesta estudiantil forma parte de un movimiento ciudadano más amplio, iniciado el pasado mayo contra los planes del Gobierno de desarrollar un proyecto urbanístico vinculado a Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense, Donald Trump, en un parque natural del sureste del país.
De ese núcleo nació una movilización a nivel nacional, con protestas que hasta ahora han sido mayoritariamente pacíficas, contra la corrupción, el aumento del coste de la vida, las deficiencias en los sistemas sanitario y educativo y, según sus críticos, la soberbia del primer ministro.




