En 2017 se presentó el programa conocido como FCAS (Future Combat Air System), uno de los proyectos de defensa europeos más ambiciosos: la creación de un caza de sexta generación.
Promovido por Alemania, Francia y España, el proyecto terminó por fracasar debido a desacuerdos sobre las especificaciones y el control industrial entre Airbus y Dassault.
No obstante, sin quedarse inactivo, se confirmó recientemente que París decidió producir su propio caza. Y dado que el desarrollo demandará varios años, en paralelo se modernizará el Dassault Rafale F5, apodado “Super Rafale”, incorporando tecnologías pensadas para el FCAS.
El medio galo Les Echos detalla que el nuevo caza de sexta generación de Francia se conoce por ahora como ACF, siglas de avion de combat du futur (avión de combate del futuro, en francés).
Su entrada en servicio está prevista para el año 2040. Mientras tanto, París continuará sustentando el núcleo de su fuerza aérea en el Dassault Rafale, cuyo estándar Rafale F5 debería entrar en servicio en 2033.
A pesar de las intenciones francesas, aún no existe claridad sobre cómo se financiará este ambicioso programa, sobre todo teniendo en cuenta que ni Alemania ni España forman ya parte del proyecto.
En ese sentido, el citado medio apunta que, aunque París desarrollará la iniciativa como un programa propio, no descarta algún tipo de cooperación extranjera.
El miércoles ante la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional, el general Jérôme Bellanger, jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea y Espacial francesa, explicó que ahora se está iniciando el trabajo que preconfigurará y hará posible el nacimiento de este ACF como programa nacional.
Francia mantiene la puerta abierta a colaborar con otros países, aunque especificó que sería en marcos diferentes y que no tendrían un carácter estructural para el nacimiento del avión, precisó, recoge Defense News.
Bellanger señaló que los años dedicados al FCAS «no han sido en vano», destacando avances en ámbitos como aviones, drones, capacidades de sigilo, conectividad y la nube de combate.
«La paralización del programa FCAS no implica que hayamos tirado todo por la borda», afirmó Bellanger.
Añadió que los equipos, incluidos los industriales, han trabajado en aspectos como el sigilo y la nube, y que todo ello permitirá seguir adelante a nivel nacional, poniendo además especial énfasis en la interoperabilidad.
Asimismo, enfatizó que pese al fracaso del FCAS Francia debe «absolutamente seguir» colaborando con Alemania y otros países en la nube de combate, porque la interoperabilidad entre las plataformas tripuladas europeas será esencial para no pensar en una guerra librada lado a lado, sino en una librada de forma conjunta.
El jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea y Espacial explicó que el sucesor del Rafale tendrá que ser capaz de transportar el misil de crucero nuclear hipersónico ASN4G en 2050.
Por ello, añadió, la aeronave habría de estar operativa en 2040 para misiones convencionales.
«Emprender un programa nacional permitirá a Francia respetar los plazos clave para la disuasión nuclear hasta 2040», concluyó.




