La Asociación Nacional de Buses Interprovinciales, Internacionales e Industriales (ABI A.G.) señaló que contempla tomar medidas más contundentes debido a la ausencia de respuestas del Gobierno frente al constante incremento del precio del diésel.
Juan Eduardo Quiroz, presidente del directorio del gremio, describió la situación como «insostenible» y afirmó que las compañías están alcanzando el límite de su capacidad para asumir los crecientes costos operativos.
La inquietud crece ante la estimación de un nuevo incremento cercano a los $90 por litro para el jueves 22 de octubre, monto que la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) deberá ratificar este miércoles.
Si se confirma el ajuste, el diésel habría acumulado un alza aproximada de $400 por litro desde finales de julio.
«Las empresas no disponen de una capacidad ilimitada para absorber incrementos y los usuarios tampoco pueden seguir soportando mayores costos», declaró Quiroz, quien criticó que, a pesar de las repetidas advertencias del sector, las autoridades aún no han presentado medidas concretas.
El gremio afirma que las empresas alcanzaron su tope
Desde ABI A.G. indicaron que uno de los sectores más golpeados es el transporte industrial, que moviliza a trabajadores, donde —según señalaron— ya no existiría margen para trasladar los aumentos del combustible a los usuarios.
Ese escenario ha forzado a las firmas a soportar desembolsos crecientes, circunstancia que, según el gremio, pone en riesgo la continuidad operativa de ciertas empresas.
«Para algunas empresas, seguir funcionando bajo estas condiciones se vuelve inviable. No se trata de un problema temporal, sino de un deterioro sostenido», alertó el dirigente.
En ese marco, la asociación criticó la ausencia de respuestas del Ejecutivo y pidió medidas de alivio ante el costo del diésel, un tratamiento tributario del combustible que contemple al transporte de pasajeros y la conformación de una mesa de trabajo con plazos concretos para lograr soluciones.
«No necesitamos otra reunión para reiterar el mismo problema. Requerimos decisiones», subrayó Quiroz, que añadió que la voluntad de diálogo del sector no implica que las empresas puedan seguir absorbiendo indefinidamente los aumentos.
Inquietud por los pasajeros
El gremio además expresó su temor por las repercusiones que la crisis podría ocasionar a los miles de usuarios que dependen de los buses para desplazarse hacia sus puestos de trabajo, centros educativos, atenciones de salud y otras localidades.
Asimismo, aclaró que las tarifas son fijadas de forma independiente por cada compañía, de acuerdo con sus costos y condiciones operativas.
«Deseamos continuar brindando nuestros servicios, pero para ello requerimos condiciones que permitan mantenerlos. El Gobierno tiene que actuar ahora», concluyó el presidente del directorio de ABI A.G.
La asociación reiteró que la ausencia de medidas concretas está llevando al sector a considerar acciones más severas para que se atiendan sus demandas, sin precisar qué iniciativas podrían implementarse.




