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Argentina asegura que Brasil no pidió explicaciones por la fuga de Bolsonaro ni convocó a su encargada de negocios.

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Escrito por:Jean ValenciaPeriodista de Prensa en BioBioChile
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La información es de:PerfilMedio de comunicación argentino en convenio de colaboración con BioBioChile.

El Ejecutivo de Luiz Inácio Lula da Silva citó a la encargada de negocios argentina en Brasilia, María Emilia Cortés, para pedir antecedentes sobre una posible intervención de funcionarios del presidente Javier Milei en la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil hacia Estados Unidos (EEUU) en un avión privado, con paso por Argentina. El canciller argentino, Pablo Quirno, rechazó esa versión y la atribuyó a una “fuente interesada”.

“Falso. No hubo ningún pedido de explicaciones. No tomen dictado de una sola fuente”, publicó en X el ministro de Exteriores argentino. Aunque desmintió lo informado por La Nación, no negó que se hubiera producido la reunión.

Fuentes de Itamaraty confirmaron a nuestro medio asociado Perfil que la cita tuvo lugar el jueves por la tarde y buscaba “solicitar información” sobre lo ocurrido.

La citación tuvo lugar mientras el Gobierno brasileño indagaba sobre una posible ayuda de Argentina para la salida del senador, quien cayó ante Lula en la segunda vuelta del domingo 25 de octubre y dejó Brasil mientras enfrentaba varias investigaciones judiciales por corrupción y lavado de dinero, causas que llevaron a un pedido para incautarle el pasaporte.

El encuentro también coincidió con la reunión de cancilleres del G20, iniciada este viernes 30 en Atlanta, EEUU. Allí, Pablo Quirno se sentó junto a su homólogo brasileño, Mauro Vieira, una figura clave en la preservación de la estabilidad entre los socios sudamericanos, pese a la tensa relación entre sus gobiernos desde que Javier Milei asumió la presidencia.

Brasil y Argentina se enfrentan por la salida de Flávio Bolsonaro

El hijo de Jair Bolsonaro pasó a Argentina el martes 27 de octubre a las 22:50 (hora de Chile), por el puente internacional Tancredo Neves, en Misiones, acompañado por su familia. El exlíder del Partido Liberal utilizó un pasaporte italiano.

Unos 40 minutos más tarde, los Bolsonaro subieron a un Gulfstream G400 de la compañía Baires Fly, que partió desde Puerto Iguazú a las 00:21 del miércoles 28 rumbo a Guayaquil, Ecuador. Luego, el vuelo siguió hasta Miami, donde llegó esa mañana, evitando atravesar el espacio aéreo brasileño.

La partida estuvo antecedida por una serie confusa de versiones y desmentidos. Ante los reportes de que podía encontrarse en Misiones, el asesor de Milei y titular de la SIDE, Santiago Caputo, difundió publicaciones en redes sociales que buscaban desacreditar la información periodística, en lo que habría constituido un episodio de desinformación internacional.

Al mismo tiempo, la Dirección Nacional de Migraciones negó al comienzo que Flávio hubiera entrado al país o que existiera un vuelo con su familia a bordo.

El organismo recién emitió un comunicado a las 2:01 del miércoles, cuando el avión ya estaba en el aire, para confirmar el ingreso de los cuatro familiares y que habían embarcado.

La presencia de Caputo en Misiones durante el operativo fue objeto de escrutinio luego de que la Policía provincial lo identificara en un control vehicular durante la madrugada, mientras viajaba en una caravana que volvía de Puerto Iguazú. El caso generó cuestionamientos de la oposición y también del oficialismo, pues alcanzó además a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, cuyo ministerio tiene a Migraciones bajo su órbita.

Itamaraty dijo a Perfil que la cita con Cortés —confirmada también por CNN Brasil— se desarrolló de acuerdo con el protocolo diplomático para pedir explicaciones ante un hecho de este tipo.

Las autoridades brasileñas optaron por no revelar detalles de la conversación. La diplomática fue atendida por el embajador João Marcelo Galvão de Queiroz, encargado del área del Mercosur, en lugar de reunirse con los máximos representantes de la Cancillería brasileña.

La Casa Rosada sostiene que no se cometió ninguna ilegalidad, ya que Flávio no tenía una orden de captura internacional ni una alerta de Interpol que le impidiera entrar o salir de Argentina. “No tenía ningún impedimento, no había impedimento de Interpol”, afirmó el jefe de Gabinete, Diego Santilli.

El Gobierno argentino reiteró que Migraciones permitió el tránsito porque los documentos presentados estaban en regla. En tanto, el Palacio de Planalto analizaba cómo proseguir con Argentina tras el escándalo internacional que involucró a una figura central del Gabinete libertario, aunque el asunto no figuraba entre sus prioridades más urgentes.

Vínculos diplomáticos en su punto más bajo

El caso se sumó a un escenario en el que las relaciones entre ambos países ya se encontraban en un nivel mínimo.

El vínculo entre Lula y Milei alcanzó un momento especialmente tenso en julio, cuando el mandatario argentino viajó a San Pablo para asistir a un acto del Partido Liberal (PL) en apoyo a la candidatura de Flávio Bolsonaro. En esa ocasión, tildó a Lula de “presidiario” y arremetió contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, al que llamó “basura calva”.

Quirno y el cónsul argentino en San Pablo, Luis María Kreckler, lo acompañaban. Kreckler participó en la preparación y coordinación logística de la visita —una tarea acorde con su cargo—, pero su presencia en el acto político generó malestar entre diplomáticos brasileños. Allí el presidente argentino, con una motosierra en la mano, había respaldado la candidatura presidencial del heredero político del bolsonarismo.

La crisis llevó a Brasil a convocar a Brasilia a su embajador en Buenos Aires, Julio Glinternick Bitelli, y a pedir explicaciones al entonces embajador argentino, Daniel Raimondi.

Además, desde Brasilia recomendaron a Raimondi que volviera a Buenos Aires. La sugerencia, motivada en parte por la buena relación que había establecido con Itamaraty, anticipaba los acontecimientos posteriores.

El 4 de agosto, el Gobierno de Lula decidió que Bitelli no volvería a Buenos Aires y que los vínculos quedarían a cargo de encargados de negocios.

La medida dejó a las dos embajadas sin embajadores y profundizó un deterioro que no habían logrado revertir ni los contactos diplomáticos ni los intereses empresariales.

Después de la derrota de Bolsonaro en la segunda vuelta brasileña, la citación de la encargada de negocios argentina volvió a situar la relación entre los dos países sudamericanos en el centro de una disputa internacional, eclipsada únicamente por la intervención de otro actor central: el Gobierno de Estados Unidos, presidido por Donald Trump.

En plena controversia por la salida de Flávio Bolsonaro, el líder del MAGA autorizó que él y su familia se quedaran en el país con visas humanitarias, luego de la llegada del senador de Río de Janeiro a Miami. “Escuché que estuvo en Argentina”, dijo Trump entonces, desvinculándose del asunto.

El mandatario estadounidense no había felicitado a Lula por su histórica remontada en la segunda vuelta, en la que aventajó a su rival por más de cuatro millones de votos. También puso en duda el proceso electoral brasileño, al afirmar que la elección tuvo un matiz “muy extraño”. Mientras tanto, Bolsonaro modificó una carta pública: dejó de proclamarse “el presidente electo” y pasó a definirse como el “líder de Brasil”.

Pese a sus cuestionamientos al proceso electoral, Trump aseguró que mantenía una buena relación con el presidente brasileño, de 80 años, quien fue reelegido para un cuarto mandato. “Me gusta Lula, me llevo muy bien con él”, declaró.

Lula, por su lado, evitó que el episodio derivara en un choque directo con Washington y tampoco había intentado iniciar una disputa pública con Milei por la salida de Flávio Bolsonaro.

Brasilia optó esta vez por plantear su reclamo a través de la vía diplomática y sin estridencias, mientras sigue de cerca el reajuste de sus vínculos con Estados Unidos, luego de que el candidato apoyado por Trump —quien consiguió cerca de 60 millones de votos en la segunda vuelta— abandonara Brasil y se instalara en Florida.