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Nuestra Casa
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Los sistemas frontales no solo provocan cortes de luz, inundaciones y daños materiales. También pueden generar un “desborde emocional” marcado por el miedo, la incertidumbre y la sensación de pérdida de control, según explicó la psicóloga y académica Ivonne Maldonado, directora de la carrera de Psicología de la Universidad de Las Américas.
En conversación con Nuestra Casa, la especialista advirtió que observar de manera repetida imágenes de crecidas de ríos, viviendas destruidas o personas en peligro puede mantener al cerebro en un permanente estado de alerta. Esta sobreexposición puede provocar dificultades para dormir, irritabilidad, taquicardia, cansancio, pensamientos catastróficos e incluso crisis de pánico. Por ello, recomendó mantenerse informado mediante canales oficiales, pero evitar revisar constantemente videos y publicaciones sobre la emergencia.
Maldonado señaló que la preparación también ayuda a disminuir la ansiedad. Acciones como limpiar canaletas, reparar techumbres, preparar un plan familiar y conocer las vías de evacuación entregan mayor sensación de seguridad. En el caso de los niños, recomendó validar sus temores, explicar lo que ocurre de acuerdo con su edad y contarles qué medidas adoptará la familia, sin minimizar la situación ni asegurarles que “no pasa nada”.
La psicóloga también abordó la llamada ecoansiedad, un fenómeno presente especialmente entre los jóvenes ante la incertidumbre que generan el cambio climático y los eventos extremos. Explicó que sentir miedo puede ser una respuesta útil cuando ayuda a protegerse, pero si se mantiene en el tiempo, altera la rutina o provoca aislamiento, es importante solicitar apoyo profesional.