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Juanita Toro: "La danza no solamente forma a excelentes bailarines, sino a buenas personas"

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con informacion de:Canal9

Seis décadas formando bailarines, educando personas y promoviendo la danza como una herramienta de desarrollo humano resumen la trayectoria de Juanita Toro, una de las figuras más emblemáticas de la danza en la Región del Biobío. Invitada al programa Nuestra Casa de Canal 9 Biobío Televisión, la reconocida maestra repasó su historia, los desafíos de mantener una academia independiente y el legado que ha construido a través de miles de alumnos que han pasado por sus clases.

A sus 83 años, Juanita Toro continúa enseñando y acompañando a nuevas generaciones desde el Estudio de Danza Juanita Toro, convencida de que la danza no solo forma artistas, sino también personas más sensibles, disciplinadas y preparadas para enfrentar la vida. Su historia está marcada por la perseverancia, el amor por la enseñanza y un profundo compromiso con la cultura regional.

Un sueño que cambió de rumbo, pero no de destino

Aunque desde niña soñó con convertirse en bailarina profesional del Teatro Municipal de Santiago, ese camino nunca llegó a concretarse. En una época en que las carreras artísticas no eran vistas como una profesión estable, su padre le permitió estudiar danza solo como un pasatiempo.

Lejos de abandonar su vocación, decidió estudiar Pedagogía en Educación Básica en la Universidad de Concepción. Fue precisamente esa formación la que terminaría marcando su verdadera misión. Al ser destinada como profesora a Tomé, creó de inmediato un taller de ballet para sus alumnos, dando origen a una carrera que ya suma 60 años dedicados a la enseñanza y difusión de la danza.

Con el paso del tiempo comprendió que su aporte no estaba únicamente sobre un escenario, sino formando a quienes descubrirían en la danza una forma de expresión, disciplina y crecimiento personal.

La profesora que marcó su vida

Durante la conversación recordó con especial cariño a Ruth Mary, su primera maestra de danza en Osorno, ciudad donde pasó parte de su infancia.

Fue su padre quien, al notar el entusiasmo de la pequeña Juanita por bailar todo lo que sonaba en la radio, decidió inscribirla en la primera academia de danza de la ciudad.

Aunque la enseñanza de la época era estricta, reconoce que aquella profesora le entregó mucho más que técnica. También le enseñó el valor de la creatividad al permitir que sus alumnas imaginaran y crearan sus propias coreografías, una experiencia que más tarde incorporó en su propia metodología de enseñanza.

Tomé, la ciudad que terminó convirtiéndose en su hogar

Si bien nació en Santiago y llegó al Biobío siendo adolescente, fue en Tomé donde encontró el lugar que marcaría definitivamente su vida.

Reconoce que en un comienzo no quería trasladarse a esa ciudad, ya que esperaba permanecer en Concepción para continuar desarrollándose profesionalmente. Sin embargo, con los años terminó enamorándose de la comunidad tomecina y de su gente.

Hoy asegura que, cuando le preguntan dónde nació, suele responder con emoción que nació en Tomé, reflejando el profundo vínculo que construyó con la comuna donde desarrolló gran parte de su trayectoria.

La danza como herramienta para formar mejores personas

Más allá de la técnica, Juanita Toro sostiene que la verdadera misión de un profesor de danza es contribuir a la formación integral de sus estudiantes.

A su juicio, la disciplina desarrolla sensibilidad, empatía, capacidad de adaptación y trabajo colectivo, cualidades que acompañan a las personas durante toda su vida, independientemente de si continúan o no una carrera artística.

Ese impacto queda reflejado en los constantes mensajes que recibe de antiguos alumnos y de familias que destacan cómo la danza influyó positivamente en el crecimiento personal de sus hijos.

También recordó con especial orgullo su trabajo en el Centro Artístico Cultural (CAC), donde impulsó el acceso a la danza para niños provenientes de establecimientos municipales, convencida de que esta disciplina debía estar al alcance de todos y no solo de quienes podían costear una academia.

Superar terremotos, pandemia y nuevos desafíos

Mantener durante seis décadas una academia independiente no ha estado exento de dificultades.

Juanita Toro recordó que algunos de los momentos más complejos fueron el terremoto de 2010, la pandemia y, más recientemente, el cierre del espacio de Artistas del Acero, donde desarrollaban parte de sus actividades.

La pandemia fue, según confesó, el episodio más doloroso de toda su carrera. Después de más de medio siglo de funcionamiento, debió cerrar temporalmente la academia, una decisión que vivió con profunda tristeza.

Sin embargo, siguiendo una enseñanza que heredó de su madre, decidió levantarse rápidamente y comenzar de nuevo.

Hoy el proyecto continúa funcionando desde la Galería San Nicolás, en Concepción, bajo un nuevo nombre: Estudio de Danza Juanita Toro.

Un legado que continúa en familia

El proyecto también ha evolucionado junto a su familia.

Su hija Soledad, profesora de danza, asumió este año la administración del estudio junto a su esposo, Roger Leal, mientras otros integrantes de la familia también participan en distintas áreas de formación y gestión.

Juanita Toro explica que este traspaso le ha permitido dejar atrás las responsabilidades administrativas para concentrarse nuevamente en lo que más disfruta: enseñar.

Entre risas aseguró que solo dejará las salas de clases cuando la "saquen con la fuerza pública", reflejando el entusiasmo que mantiene intacto después de seis décadas.

Al finalizar la entrevista, la maestra resumió en pocas palabras lo que la danza ha significado para su vida: felicidad, familia, sueños cumplidos y la posibilidad de llegar a miles de niños y jóvenes a través del arte.