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Casinos online en Chile: experto señala falta de regulación, acceso de menores y competencia desleal

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con informacion de:Canal9

Los casinos y casas de apuestas online continúan expandiéndose en Chile pese a operar en un escenario sin una regulación específica. De acuerdo con un estudio citado durante la conversación, estas plataformas concentran cerca del 35% de los ingresos de la industria de los juegos de azar, con ganancias estimadas en US$473 millones.

El tema fue analizado por Matías Pasquali, director del Centro de Derecho Regulatorio y Empresa de la Facultad de Derecho de la Universidad del Desarrollo, quien explicó que el cobro de impuestos a estas plataformas no significa que su funcionamiento quede automáticamente autorizado.

Cobrar impuestos no equivale a legalizar la actividad

El abogado señaló que el sistema tributario grava las rentas obtenidas, independientemente de que la actividad que las origine se encuentre plenamente regulada. En ese sentido, el Servicio de Impuestos Internos puede exigir el pago de tributos sin pronunciarse sobre la legalidad de la operación.

“El hecho de pagar impuestos no convierte una actividad en lícita”, explicó Pasquali. A su juicio, la autoridad tributaria busca recaudar recursos generados en Chile mientras continúa pendiente la legislación que debería establecer las condiciones bajo las cuales estas empresas podrían funcionar.

El académico sostuvo que excluir estas rentas de la tributación también podría generar una desigualdad frente a empresas y personas que desarrollan actividades reguladas y sí deben cumplir con sus obligaciones fiscales.

Menores de edad y personas con ludopatía quedan expuestos

Más allá de la recaudación, Pasquali advirtió que la principal preocupación está relacionada con la falta de protección para los usuarios. Sin una normativa clara, las plataformas pueden ser utilizadas por menores de edad o personas que enfrentan problemas de adicción al juego.

A diferencia de los casinos presenciales, la Lotería de Concepción y otros operadores autorizados, las casas de apuestas online no están obligadas a cumplir en Chile con las mismas barreras de acceso, controles de identidad, estándares de juego responsable ni medidas destinadas a prevenir la ludopatía.

Una regulación permitiría establecer requisitos para verificar la edad de los jugadores, controlar la publicidad, proteger a los consumidores y determinar quiénes son los propietarios efectivos de las empresas que operan estas plataformas.

Competencia desleal con operadores regulados

El experto también alertó sobre la desventaja que enfrentan instituciones autorizadas, como la Lotería de Concepción, frente a plataformas extranjeras que pueden captar clientes sin someterse a las mismas obligaciones tributarias y regulatorias.

A ello se suma la amplia presencia de las casas de apuestas en el fútbol profesional, las transmisiones deportivas y el contenido de influencers y creadores digitales. Pasquali sostuvo que esta exposición demuestra que se trata de una industria consolidada que no puede seguir siendo ignorada por las autoridades.

La falta de regulación también dificulta conocer el origen de los capitales, identificar a los beneficiarios finales de las compañías y controlar posibles conflictos de interés entre las casas de apuestas, representantes y actores vinculados al deporte.

Una regulación podría aumentar el costo de apostar

Pasquali reconoció que una eventual legislación probablemente elevaría los costos para las empresas y los usuarios, debido al cumplimiento de nuevos estándares e impuestos. Sin embargo, consideró que aquello no necesariamente sería negativo, debido a los riesgos asociados al juego.

El especialista planteó que incluso podrían aplicarse impuestos especiales, similares a los existentes para el alcohol y el tabaco, destinados no solo a recaudar, sino también a desincentivar actividades que pueden resultar perjudiciales.

Finalmente, afirmó que Chile necesita avanzar con urgencia en una regulación que permita recaudar impuestos, evitar la competencia desleal, proteger a niños y adolescentes, prevenir la ludopatía y transparentar quiénes controlan una industria que actualmente mueve cientos de millones de dólares