Cerca de 500 toneladas de salmones muertos, provenientes de Aysén, fueron descargados en el Puerto de San Vicente en Talcahuano, para luego ser transformados en harina y aceite de pescado. El proceso fue inspeccionado por funcionarios de Sernapesca .

Kast justifica la reforma ante críticas por recortar libertades: “El crimen organizado ya las limitó”

