Durante una comparecencia conjunta con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la cumbre celebrada en Ankara, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó a España como “una causa perdida” y pidió suspender “todo el comercio” con el país, incluidas las visitas. Sostuvo que España es “un socio pésimo” dentro de la Alianza, que “no participa ni paga”, y afirmó que no quiere mantener relación alguna con Madrid.
Trump insistió en que el corte de relaciones comerciales debería aplicarse “de inmediato”, alegando que en España “no hay remedio” y describiendo a sus dirigentes como “gente mala”. Señaló que, aunque hay otros casos en la OTAN cuya actitud lamenta, sitúa a España entre los países “particularmente hostiles”.
El mandatario aseguró que España “gana muchísimo dinero a costa” de Estados Unidos y advirtió que hará que “ganen mucho menos”, reiterando que no desea hacer negocios con ellos. Añadió que espera que la postura española cambie cuando “llamen pidiendo comerciar”.
En paralelo, Trump volvió a criticar a la OTAN por su actuación “con Groenlandia” y por no haber prestado apoyo frente a Irán, al que calificó como “principal Estado patrocinador del terrorismo”. Matizó que, “para ser justos”, no había tratado previamente ese punto con Rutte, y sugirió que, de haberlo hecho, “quizá las cosas habrían sido diferentes”, aunque afirmó que en realidad no necesitaban ayuda y que estaba “poniendo a prueba” la disposición de la Alianza.
Trump explicó que, en ese contexto, conversó con Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, pero no con España, a la que volvió a referirse como “un caso perdido”. Concluyó que Estados Unidos “ya no quiere hacer negocios comerciales con España” y consideró “una suerte” haber cortado esa relación.




