El presidente José Antonio Kast encabezó este lunes la firma de un proyecto de reforma constitucional incluido en la Agenda Contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), con la que el Gobierno busca dotarse de nuevas facultades para enfrentar a las mafias y al terrorismo.
Durante la actividad, llamó al Congreso a darle una tramitación expedita, aunque señaló que espera un “debate amplio” y con celeridad en su paso por el Parlamento.
“De ahí también se recoge gran parte de lo que estamos presentando al Congreso Nacional para ese debate amplio, pero también con mucho respeto solicitamos que sea rápido, porque tenemos que avanzar en esta agenda”, sostuvo Kast.
En esa línea, defendió modificar la Constitución para sumar instrumentos que, a su juicio, permitan responder a un fenómeno criminal que ha mutado en el tiempo.
“Requiere llevar ese combate al crimen organizado, al terrorismo, a nuestra Carta Fundamental. Por eso es que planteamos esta reforma, que va a tener discusión, evidente, pero es absolutamente necesaria”, afirmó.
Kast defiende reforma y habla de “cambio de mano”
El mandatario señaló que su gobierno asumió en medio de “una de las mayores crisis de seguridad de la historia reciente”, sin responsabilizar a una sola administración. A su entender, el crimen organizado transnacional y el terrorismo se arrastran desde hace más de diez años.
A la vez, resaltó indicadores que, según el Ejecutivo, muestran mejoras y avalan que “cambió la mano”.
“Nosotros decimos ‘cambió la mano’, y eso se ve reflejado en baja en temas de homicidio, en baja en temas de secuestro, en aumento del decomiso de drogas, en el control fronterizo con menos ingresos de inmigrantes irregulares, ilegales, con expulsiones permanentes”, señaló.
Admitió, no obstante, que los números no eliminan la sensación de temor.
“Las cifras, claro, van mejorando, pero ninguna cifra que mejore calma el dolor de una familia que pierde a un ser querido. Nada es comparable con la pérdida de alguien de la familia”, manifestó.
Kast reiteró la urgencia de avanzar, subrayando que la seguridad es una prioridad ciudadana.
“Nosotros estamos a tiempo de enfrentar esa situación, pero tiene que ser hoy, no mañana”, afirmó.
Los cinco ejes de la reforma
Kast desglosó cinco pilares de la propuesta constitucional. Primero, consagrar el deber del Estado de garantizar la seguridad pública, resguardando a la población y a las familias, elevándolo al artículo primero de la Carta.
“Hoy día en el artículo primero está consagrada la seguridad nacional, y la seguridad pública está consagrada en otros artículos, pero para que esté en las bases de la institucionalidad es fundamental que esté en el artículo primero”, explicó.
Segundo, crear un registro nacional de organizaciones criminales y terroristas. La pertenencia a una agrupación catalogada por el Estado como criminal sería delito por sí misma, con el fin de transitar desde la persecución de hechos aislados a la desarticulación de estructuras.
“Se acabó este sistema de perseguir al crimen organizado delito por delito”, afirmó.
Tercero, establecer regímenes penitenciarios especiales para cabecillas de bandas, evitando que sigan operando desde prisión. Las medidas incluirían, además de limitar telecomunicaciones, controles a visitas y contactos con el exterior.
“No es solamente la telecomunicación, es mucho más que eso”, señaló.
Cuarto, crear un nuevo estado de excepción de seguridad pública, focalizado en zonas donde el crimen organizado desafíe el control estatal.
Según Kast, en estos escenarios las policías liderarían las operaciones, con posible apoyo de las Fuerzas Armadas.
Finalmente, el quinto eje pretende agilizar la incautación, realización y destino de los bienes asociados al crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo.
El Presidente criticó que hoy vehículos y otros activos decomisados se mantengan por largos periodos en recintos policiales. “No existe combate al crimen organizado que funcione si al criminal se le quita la libertad, pero se le deja intacto el dinero”, enfatizó.
Kast: “Chile nos pertenece a todos”
El Jefe de Estado conectó la reforma con la recuperación de la seguridad en la vida diaria, mencionando a transportistas, comerciantes y jóvenes que han debido cambiar rutinas por temor a delitos.
“Tenemos que recuperar la seguridad para el transportista, que se fue acostumbrando a cambiar los horarios en el transporte en las rutas estructurantes de nuestro país para no verse afectado por los delincuentes o los terroristas”, indicó.
También mencionó a quienes han ajustado horarios y operaciones para evitar asaltos y turbazos, y a jóvenes que se desplazan con miedo.
Al finalizar, hizo un llamado transversal al Parlamento para respaldar la tramitación de la reforma.
“Chile nos pertenece a todos, y por eso la invitación que le hago al Parlamento a partir de la firma de este proyecto de reforma constitucional para discutir con altura de miras y poner a los chilenos por delante, poner la seguridad por delante, porque es una urgencia total de nuestra nación”, concluyó.




