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Despedida emotiva y almuerzo de desagravio: las últimas horas de Duco en La Moneda

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Bárbara PaillalPeriodista en Radio Bío Bío

La salida de Natalia Duco del gabinete comenzó a gestarse bastante antes de que este viernes se oficializara su reemplazo en el Ministerio del Deporte. El desenlace, no obstante, se selló con llanto, silencios y un almuerzo encabezado por el presidente José Antonio Kast, tras una noche agitada en que la ahora exministra volvió a La Moneda para escuchar del propio mandatario que debía renunciar.

El jueves partió lejos del Palacio. A las 11:30 horas, Duco llegó a la Contraloría General de la República para reunirse con la contralora Dorothy Pérez. Aunque el motivo formal eran asuntos de la cartera, también presentó antecedentes sobre posibles irregularidades en el cierre y las finanzas de los Juegos Panamericanos Santiago 2023. Poco después, todo cambió de rumbo de forma abrupta.

Cerca de las 15:00 horas comenzó a difundirse un video que mostraba el uso de un vehículo fiscal en una actividad que se había reportado como reunión de trabajo. El conflicto no se limitó a la grabación: el Ministerio del Deporte ya había respondido a Contraloría por esa denuncia y, con las imágenes en circulación, aquella explicación quedó seriamente en entredicho.

El impacto en Palacio fue inmediato. Irritó que la respuesta enviada al ente contralor no pasara por el filtro de los equipos jurídicos de la Presidencia, y caló la idea de que se había faltado a la verdad. Duco, entretanto, siguió con su agenda.

A las 17:00 horas sostuvo una reunión con miembros del equipo de Alejandro Irarrázaval, jefe de asesores presidenciales. En la pauta figuraban temas institucionales —corporaciones deportivas, el IND y Santiago 2027—, pero el video se tomó la conversación. Testigos señalan que la ministra lucía visiblemente afectada.

Pasadas las 19:30, dejó La Moneda con su equipo. Parecía el cierre de una jornada áspera, pero la presión interna la hizo volver.

Cerca de las 21:00 horas se reunió a solas con el presidente Kast. Fue un intercambio directo y su conclusión quedó definida esa misma noche: debía dejar el Ministerio.

El subsecretario Andrés Otero corrió la misma suerte. Circularon versiones que lo vinculaban con la grabación y su filtración, lo que bastó para poner en duda su lealtad y precipitar su salida.

Ambas destituciones se cerraron durante la noche, coronando semanas marcadas por polémicas en la gestión de Duco: dudas por el uso del auto fiscal, controversias con la Beca Proddar, el episodio de los conciertos de BTS en el Estadio Nacional y sus reservas iniciales a la postulación de Chile para los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Ceremonia entre lágrimas y un almuerzo informal

Con la decisión tomada, el foco pasó al reemplazo. La mañana del viernes se aceleraron las consultas en Palacio. Aunque sonó el nombre de Rodrigo Delgado, la apuesta terminó en Francisco Riveros, abogado y exgerente jurídico y de Asuntos Corporativos de la Corporación Santiago 2023, quien ya asesoraba a la Presidencia.

La nominación abrió de inmediato otro flanco: Riveros integró la estructura de los Panamericanos, un proceso cuya gestión financiera y administrativa está bajo revisión de la Contraloría.

Mientras se afinaban los detalles del juramento, Duco regresó a La Moneda para la ceremonia de salida, en un ambiente alejado de los cambios de gabinete habituales.

La exatleta entró visiblemente emocionada y entre lágrimas. En medio del momento, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, se acercó a reconfortarla.

Luego, ante la prensa, Campos confirmó el gesto: «La saludé, le di un abrazo y un beso». Y, consultado si Duco mintió a Contraloría, marcó distancia: «No tengo idea de esas cosas». Sobre su gestión, se limitó a definirla como «una gran mujer».

También contó cómo terminó el día para la exministra: «Sí, almorzamos con ella».

El almuerzo tuvo lugar en un salón de Palacio, con el Presidente y parte del comité político. El menú fue deliberadamente informal: hamburguesas. Una postal curiosa para cerrar otra jornada áspera del Gabinete desde su instalación.

Tras la ceremonia, Duco salió rápidamente del salón Montt Varas sin entregar declaraciones, en contraste con despedidas anteriores más extensas, y con la notoria ausencia de la primera dama, Pía Adriasola.

Kast, por su parte, optó por un mensaje político y general, sin entrar en detalles. Agradeció el «compromiso, lealtad y trabajo incansable» de Duco y valoró sus intensas jornadas en cinco meses de gestión.

Aun así, dejó una frase que operó como relato oficial de la crisis: aludió a normas «casi inentendibles» y a un «error que cualquiera puede cometer», apuntando además a eventuales fallas de asesoría y a la necesidad de tomar decisiones «difíciles y dolorosas».

La despedida se alejó del libreto tradicional: no hubo discurso final de la exministra, ni punto de prensa, ni balance. El cierre llegó entre conversaciones breves, gestos de apoyo, una ceremonia sobria y un almuerzo con hamburguesas junto al Presidente y su equipo.