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Emiliano Vecchio contó cómo la ludopatía llegó a controlar su vida: "Solo quería ver girar la bola"

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Escrito por:Jaime Zavala

Emiliano Vecchio disfrutó noches memorables sobre el césped, pero también atravesó una etapa en la que el fútbol pasó a un plano secundario.

El exmediocampista de Colo Colo y Unión Española se abrió sobre el duro proceso que vivió a causa de su adicción a las apuestas y cómo la ludopatía terminó afectando sus finanzas, sus vínculos familiares y su vida cotidiana.

En una conversación con el streamer Joaco Santos, el futbolista argentino contó por primera vez, con crudeza, cómo el juego se transformó en una obsesión que lo consumió por completo.

Su dependencia se fue acentuando durante sus pasos por Rosario Central y Racing; la cercanía de un casino a su hogar facilitó que las visitas se convirtieran rápidamente en rutina.

“Me quedaba entre siete y ocho horas, pagaba el ticket, salía, daba la vuelta y volvía a entrar. Me decía: ‘No, pero yo gané toda esta plata. ¿Cómo me voy a ir ahora?’. Llegaba a ganar 50 mil dólares, salía y enseguida volvía para perderlo todo”, confesó.

Vecchio estima que llegó a gastar más de 500 mil dólares en la ruleta. A medida que su carrera avanzaba e incluso llegó a lucir la jineta de capitán en el fútbol argentino, su cabeza se fue distanciando cada vez más del deporte.

El casino pasó a ocupar el centro de sus pensamientos, desplazando a su familia y sus obligaciones. “A mis hijos no los veía, estaba todo el día en el casino. Perdí todo… No te importa si tu hijo está enfermo o si tu pareja o familia necesitan algo. Solo quieres ver cómo la bola gira”, admitió abiertamente.

La adicción comenzó a interferir también con su relación con el fútbol: tras disputar encuentros, lo que más le preocupaba era volver al casino. “Terminaba el partido y decía: ‘La pucha, ahora me voy a ir al casino de nuevo’”, relató.

Salir de ese ciclo no fue fácil. Vecchio buscó respaldo legal para autoexcluirse de los establecimientos de juego, una medida que le prohíbe el ingreso y que contempla sanciones si se incumple. Aun así, las secuelas económicas de los años anteriores siguieron afectándolo.

“Mis problemas empezaron cuando me separé a finales de 2024. Tenía que pasar la mantención y ya no tenía el mismo flujo de plata que antes. Mi único ingreso era el sueldo de Defensores de Belgrano, pero debía pagar el alquiler y otras cuentas que me dejaron sin dinero ni siquiera para comer”, relató sin rodeos.

A eso se sumó el achicamiento de su círculo social. “En ese momento muchos amigos me dieron la espalda y mi círculo íntimo quedó muy reducido”, concluyó.

El argentino sigue vinculado al fútbol en un ámbito semiprofesional, defendiendo los colores de Somisa en la Liga de San Nicolás.