La oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, difundió este viernes un comunicado que relativiza el ataque violento registrado hoy por alrededor de 50 colonos, incidente que dejó a la fotógrafa del Washington Post Heidi Levine hospitalizada, mientras que varios líderes de la oposición pidieron respuestas e incluso calificaron a los agresores como «terroristas judíos».
«Siguen existiendo dudas importantes. Los informes apuntan a que cerca de 200 árabes y activistas de extrema izquierda se enfrentaron a aproximadamente 40 jóvenes israelíes», señaló la Oficina de Netanyahu en un mensaje publicado en X, y agregó que no está claro «quién inició la violencia»; pese a que fueron colonos enmascarados quienes bajaron con hondas y bates desde una ladera hacia los olivares palestinos.
Netanyahu afirmó que los hechos «siguen sin estar claros y se encuentran bajo investigación» y sostuvo que no permitirán que «incidentes polémicos sean usados para demonizar a los cientos de miles de residentes judíos de Judea y Samaria», término oficial y bíblico con el que Israel se refiere a la Cisjordania ocupada.
En la madrugada, la fotógrafa del Washington Post, Heidi Levine, fue atacada brutalmente por colonos israelíes mientras documentaba la cosecha de aceitunas en la aldea de Abu Falah, cerca de Ramala; según contó desde el hospital, los agresores le sustrajeron las cámaras, el pasaporte, el teléfono y la cartera, denuncia que también fue respaldada por la Asociación de la Prensa Extranjera en Israel (FPA).
El líder de la oposición, Yair Lapid, publicó en X que este tipo de «ataques terroristas judíos, esta vez también contra la fotógrafa del Washington Post, no son un fracaso del gobierno, sino su política», y acusó al ministro de Seguridad Nacional, el colono ultraderechista y exconvicto Itamar Ben Gvir, de «alentarlos», mientras que Netanyahu «lo sabe y guarda silencio».
«Pondremos fin a esto. Es una vergüenza para el Estado de Israel, una deshonra para el pueblo judío y un desastre en el ámbito internacional», añadió en tono preelectoral, en momentos en que el país se prepara para las elecciones del próximo día 27.
Israeli PM Netanyahu’s office says the facts around the settler attack on veteran Washington Post photojournalist Heidi Levine “remain unclear”, as it offered a conditional condemnation.
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— Al Jazeera English (@AJEnglish) October 16, 2026
Por su parte, Gadi Eisenkot, el principal rival de Netanyahu en la contienda, expresó en un tono más comedido su respaldo a la «clara e inequívoca condena» formulada por el Ejército y pidió a la Policía de Israel que «actúe con firmeza contra esta violencia criminal».
«Un puñado de alborotadores no representa a la población de Israel. Las conductas de este grupo manchan la imagen del país y dañan gravemente la seguridad de los ciudadanos israelíes y de todos los combatientes», añadió Eisenkot.
Durante el ataque también se encontraba el periodista estadounidense independiente Jasper Nathaniel, quien dijo a EFE que unas cien personas palestinas se disponían a recoger aceitunas en sus tierras cuando jóvenes situados en una colina cercana comenzaron a «reunirse, a cubrirse el rostro y a tomar bates».
Nathaniel, en un mensaje de audio, relató que aproximadamente una hora después de iniciada la recolección, los colonos comenzaron a lanzar piedras con hondas contra los palestinos y activistas, respuesta que provocó intercambios de piedras por parte de palestinos que intentaban defenderse.
«Entonces llegaron los soldados y lanzaron gas lacrimógeno hacia nuestro sector (…) lo que permitió a los colonos avanzar con el respaldo del Ejército«, añadió Nathaniel, quien dijo haber recibido una pedrada.
Según su versión, detrás de los soldados apareció una camioneta blanca con colonos enmascarados y ametralladoras que dispararon al aire, lo que provocó la huida generalizada. Además, un paramédico de la Media Luna Roja Palestina confirmó a EFE que el Ejército también disparó a un palestino en la pierna.
La violencia e intimidación por parte de colonos es cotidiana en la Cisjordania ocupada, donde los asentamientos se han multiplicado en años recientes, y los ataques se han intensificado durante la temporada de cosecha de aceitunas, que ya figura entre las más sangrientas con al menos dos palestinos muertos desde octubre.




