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Este 30 de agosto se conmemoran 177 años desde la fecha establecida oficialmente como fundación de Coronel. El doctor en Historia Carlos Ibarra aborda los antecedentes del territorio, el descubrimiento del carbón, el auge del puerto minero y los desafíos que enfrenta actualmente la comuna tras el cierre de la actividad carbonífera.
Cada 30 de agosto, Coronel conmemora un nuevo aniversario desde la fecha establecida oficialmente como su fundación. Sin embargo, detrás de esa efeméride existe una historia mucho más extensa, que se remonta a varios siglos y que tiene entre sus principales protagonistas al territorio, sus habitantes y, posteriormente, al carbón.
El doctor en Historia y académico de la Universidad San Sebastián y de la Universidad de Concepción, Carlos Ibarra, explica que la fecha del 30 de agosto de 1849 corresponde a un momento clave para comprender el nacimiento de la ciudad asociada a la actividad minera.
Ese día, frente al notario público de Coronel, Jorge Rojas Miranda suscribió un acuerdo comercial con la familia Mora, propietaria de terrenos que comprendían sectores de los actuales Lo Rojas, Schwager y Maule. El acuerdo contemplaba la explotación de carbón y también el establecimiento de viviendas para los trabajadores, con el objetivo de asegurar mano de obra para las nuevas faenas.
Fue precisamente ese proceso el que, décadas más tarde, llevó a establecer oficialmente esa fecha como la fundación de Coronel.
Aunque 1849 es la fecha oficial, el nombre de Coronel aparece mucho antes en documentos y mapas.
Según la investigación de Ibarra, el territorio ya figuraba como topónimo asociado a las misiones jesuitas de comienzos del siglo XVII. Incluso, hacia 1777, un mapa elaborado por Tomás López mencionaba la denominada Punta de Coronel.
Más tarde, en 1825, Juan de Dios Rivera y Freire de Andrade adquirió la Hacienda del Coronel, donde intentó desarrollar actividades agrícolas y ganaderas que finalmente no prosperaron.
De esta manera, la historia de Coronel no comienza con la explotación minera, pero sería el descubrimiento y aprovechamiento de sus recursos carboníferos lo que modificaría radicalmente el destino del territorio.
A mediados del siglo XIX, el descubrimiento de importantes vetas de carbón volvió a poner los ojos sobre la bahía de Coronel.
Jorge Rojas Miranda fue uno de los primeros empresarios en impulsar la explotación de estos recursos, mientras posteriormente se incorporaron familias y empresarios como los Cousiño, Guillermo Délano y Federico Schwager.
La actividad minera provocó además un importante proceso migratorio. Campesinos provenientes de distintos sectores, incluyendo zonas de Ñuble e Itata, llegaron hasta Coronel atraídos por las posibilidades laborales que ofrecían las minas.
Así comenzó a configurarse una ciudad marcada por la actividad industrial y minera, donde empresarios y trabajadores fueron dando forma a nuevos barrios y asentamientos.
La propia documentación histórica del Estado identifica el inicio de la extracción del carbón en el sector hacia 1849, con Jorge Rojas Miranda, y posteriormente el desarrollo de las explotaciones de Puchoco y Schwager.
El crecimiento de la actividad carbonífera rápidamente transformó la importancia de Coronel.
La ciudad fue adquiriendo nuevas funciones administrativas y económicas. En 1865, obtuvo el título de puerto mayor para exportación y cabotaje y se convirtió además en capital del Departamento de Lautaro. Una década después, en 1875, recibió oficialmente el título de ciudad.
El desarrollo del ferrocarril también fue determinante. La construcción del ramal entre Concepción y Curanilahue, entre 1886 y 1890, facilitó el transporte del carbón y contribuyó al crecimiento de la producción y de las empresas instaladas en la zona.
De esta manera, Coronel pasó a consolidarse como uno de los principales centros carboníferos del país, junto con Lota.
Pero el auge minero también tuvo otra cara.
El crecimiento de las empresas carboníferas no significó necesariamente una mejora equivalente en las condiciones de vida de todos sus trabajadores. El desarrollo de la industria estuvo acompañado por conflictos laborales y sociales que marcaron profundamente la historia de la zona.
Ibarra destaca que las condiciones socioeconómicas de los trabajadores fueron generando un descontento que convirtió a Lota y Coronel en uno de los espacios donde se desarrolló parte importante de la denominada “cuestión social” en Chile.
La historia de Coronel, por lo tanto, no puede entenderse únicamente desde sus empresarios o desde el desarrollo económico: también está profundamente vinculada a generaciones de trabajadores y familias que construyeron su vida en torno a las minas.
Esta es una de las preguntas que plantea la mirada histórica sobre la comuna.
El propio proceso de establecimiento de la fecha demuestra que hablar de una “fundación” requiere matices. Coronel ya tenía presencia histórica y territorial mucho antes de 1849.
La fecha fue determinada en 1983, luego del trabajo de un equipo de investigadores que consideró el acuerdo comercial suscrito por Jorge Rojas Miranda como el antecedente más adecuado para establecer la fundación de la ciudad. Esto quedó formalizado mediante el Decreto Alcaldicio N°569, fechado el 29 de junio de ese año.
Por eso, más que el comienzo absoluto de la historia de Coronel, el 30 de agosto representa un hito asociado al inicio del proceso que terminaría transformando al territorio en una ciudad minera y portuaria.
La identidad de Coronel estuvo durante más de un siglo estrechamente ligada al carbón. Por eso, el cierre de las últimas faenas significó mucho más que el término de una actividad económica.
El cierre definitivo de las operaciones carboníferas en 1994 marcó un profundo quiebre para la comuna y obligó a enfrentar el desafío de la reconversión económica y laboral.
La transición hacia nuevas actividades productivas no ha estado exenta de dificultades. La comuna comenzó a experimentar una transformación de su estructura económica y social, mientras sus habitantes debieron adaptarse a una realidad en la que la minería dejó de ser el principal motor.
Actualmente, Coronel enfrenta además el desafío de proyectarse como una ciudad que busca nuevas oportunidades de desarrollo, dejando atrás la dependencia histórica de una sola actividad económica.
A 177 años de la fecha que oficialmente marca su fundación, Coronel continúa enfrentando el desafío de construir una identidad que dialogue con su pasado minero, pero que también permita proyectarla hacia el futuro.
El doctor Carlos Ibarra plantea que la comuna cuenta actualmente con más de 110 mil habitantes y se proyecta como un núcleo urbano que busca avanzar hacia un desarrollo sustentable y alejarse de la histórica condición de “zona de sacrificio”.
El aniversario, entonces, no solo permite recordar el nacimiento de una ciudad marcada por el carbón. También abre una discusión sobre qué tipo de Coronel se quiere construir en las próximas décadas.
Porque la historia de la comuna comenzó mucho antes de 1849, se transformó radicalmente con el carbón y continúa escribiéndose hoy, en medio del desafío de encontrar nuevas formas de desarrollo sin perder la memoria de una identidad construida durante generaciones.

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